
SE LE TOMO EL PELO AL CAMPESINO
Lo que escribo aquí sucedió aquí, no es un historia nueva, es una realidad que se vivió en este país, hace mucho tiempo mucho después de la violencia que narra Álvarez Gardiazabal cuando escribió Cóndores no Entierran todos los días, donde la violencia se generaba por colores, duras confrontaciones, se acababa con caseríos y vidas humanas, también era fuerte , al fin y al cabo violencia, pero no como la actual que se sale de todo contexto real y pasa a sentirse en un mundo irreal, donde seguramente el único que podría haberse imaginado esta violencia tan atroz seria Julio Verme pero bien esta violencia de hoy viene o esta dada por esos continuos engaños que ha atravesado nuestras generaciones,
Yo recuerdo como el campesino de la época pedía a gritos por una reforma agraria, el poder cultivar la tierra y se hacían manifestaciones igualmente se cerraban las vías y se pedían conciliaciones y los gobiernos de la época mandaban sus conciliadores a negociar y se hacían acuerdos pero se engañaba al pueblo, nunca se cumplían los compromisos y seguramente en las altas lides del gobierno se burlaban del pobre campesino creían que la demagogia y el discurso retórico habían calmado las necesidades de un pueblo y no fue así: pues mientras al campesino se engañaba con promesas y frases bonitas de solución que nunca se cumplían estos buscaban por sus propios medios la solución a sus problemas que por demás son interminables, salud, vivienda, educación, pero el de mayor deterioro el Hambre, el hambre que se aguanto y no cedió mas, pues dejaron de pedir mas reforma agraria porque encontraron su propia solución, un puñado de narcotraficantes le ofrecieron, sin costo alguno cultivar la tierra, sin abonos sin necesidad de carreteras para sacar los producido, sin créditos bancarios, sin plagas (para que mas plaga) sin fungicidas, sin transporte a lomo de mula y con una mayor utilidad sembrar la hoja de coca y con ella sembrar el salvaje terrorismo que vivimos cuanto le costaba a un campesino sembrar una hectárea de yuca y por lo que lucho toda su vida, adecuar el campo, comprar maquinaria para el arado (o lo bueyes) fungicidas para la plaga, riego o lluvia, sacar lo producido a lomo de mula, chalupa, canoa o algún otro medio de transporte por que no hay carreteras llevarla al mercado y obtener una utilidad de quinientos mil pesos, cuando era bien paga, por que el gobierno en su ministerio de agricultura no tiene políticas de precios para venta y compra de productos agrícolas de consumo. Y de esto el gobierno se reía, creía haber convencido al campesino de sus pretensiones y no, pues el narcotráfico le soluciono el problema al campesino sin mayor control, sembrar la hoja de coca, sin fungicidas, sin agua o con la que haya, en cualquier potrero o pedazo de tierra con reforma o sin reforma ( en todos los lados se cultiva) sin carreteras por que no son necesarias y se ganaban un millón quinientos mil pesos tres veces mas que el cultivo de yuca, el cambio a flor de piel era aceptable, el campesino pudo gastar mas, pudo beber mas, si con lo producido de la yuca le alcanzaba para un mes, con el de la coca para tres y eso era un buen negocio y seguirá siendo bueno y ya el campesino no pidió mas reforma agraria, ni créditos, ni políticas ni absolutamente nada, se dedico al negocio de lo ilícito y funciono y el gobierno se creyó que todo estaba bien y todo termino refundido en confusión.
Héctor E Araque Suarez
(Marzo 12 del 2003)
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