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martes, 9 de febrero de 2010

UN SEGUNDO PREMIO


A MI SEGUNDA HIJA

Han pasado dos años del nacimiento de mi segunda hija, mi segunda ilusión, mi gran satisfacción, y mi preocupación.
Cuando mi esposa en una tarde lluviosa me dijo que estaba embarazada, la alegría fue inmensa. Como siempre me suele dar en estos casos, quede inerme, no sabia si de la alegría o de pensar que mi primera bebe perdería su trono. Ya que casi todo mi amor paternal lo tenia depositado en ella. Dejamos pasar unos días con mi esposa, y fuimos a visitar al medico ginecólogo, con esto queríamos corroborar el nacimiento y la ilusión de nuestro vástago. Como exámenes de rutina, le sugirió practicarse una ecografía para determinar como estaba esa hermosa criatura, que en nueve meses iría a alegrar el hogar. Magna sorpresa cuando el medico nos dice que el observa una penumbra al feto, una especie de aureola que le hace sombra y que tal parece no puede ser bueno, salimos tristes, desilusionados, yo iba muy desconsolado mi esposa tal vez mas desconsolada que yo pero no quería demostrarlo.
Quisimos buscar nuevos conceptos, nuevas opiniones nuevos exámenes, y todo parecía indicar que era infructuoso, si, se percibía algo no muy bueno, con un grado incalculable de melancolía con mi esposa pensábamos, reflexionábamos y debatíamos lo que podía estar sucediéndonos planteábamos interrogantes ¿que defectos podía traer nuestra criatura?, ¿Trastornos quizás? o, ¿Retrasos en el crecimiento?, un sinnúmero de dificultades funestas era lo único que embargaba nuestra mente. Al punto que llegamos a pensar en un aborto ¡Oh Dios mío! Que injustos estábamos siendo con ese alguien que solo quería venir a este mundo, que infames, solo de pensar en esa prosaica idea de solución se me engrifa el cuerpo. El hecho de que contemplamos esa posibilidad, injusta y criminal de acabar con nuestra propia hija se me nublan lo ojos del dolor, la respiración se me atora a la altura del cuello solo un juicio de asesinato se me podría inculpar. Los días pasaban y mas personita se volvía, no hicimos nada de lo que mas tarde nos hubiésemos arrepentido o lo estaríamos llevando como un karma, como una cruz hacia el calvario hasta agotar nuestros días de existencia, las visitas al medico eran continuas y esa estela de luz esa penumbra, esa aureola se iba desvaneciendo. ¿Como? No lo se, ni quiero volver a pensarlo, lo único que se, es que existe un Dios con su mano poderosa que todo lo ve y todo lo resuelve. El día 22 de marzo del año 2001, nació mi segunda bebe, que alegría que hermosa era, mas delgada pero mas larga, blanca como una azucena, bella como la beldad mas inmarcesible tallada con las manos creadoras de Dios, como la mas preciosa de las flores en un jardín, sana muy sana. Hoy han transcurrido dos añitos desde su llegada y se puede percibir ese abigarrado manantial de luces que le dan un ambiente agradable a nuestro hogar, mas tremenda e incorregible, nunca hace caso y es una buena amiga de mama, tierna como el mas fútil de los copos de algodón, solo con contemplarla se vislumbra que existe un lucero lleno de maravillas para la compañía de nuestro futuro, no habla aun, y camina todavía torpemente debido al nivel de consentimiento escriturado por mama, a lo que ha sido objeto, es que su nivel de alegría sobre pasa los dinteles de su ternura. Delgada y larguirucha y con espíritu de emprendedora solo sabemos con mama que la amamos, que la amamos intensamente y que el pasado solo quedara en el pasado.
Héctor Eliecer Araque Suarez
(Marzo 22 del 2003

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