
NO ES MI PROBLEMA
Hace algunos días por asuntos laborales me citaron a una reunión para discutir algunos temas de carácter urgente, antes de iniciar la discusión María Isabel Castillejo tomo la palabra y propuso hacer una reflexión. Isabel, saco un papel que tenia en su maletín y empezó a leer, a mi me impacto ese documento que lo transcribo a continuación, como un aprendizaje que los problemas que cada uno de nosotros tenemos, no son solo de nosotros, afecta de manera tangencial a las personas que hacen parte del mundo por eso presento la siguiente reflexión. “Un ratón, mirando un agujero en la pared ve a un granjero y ha su esposa abriendo un paquete. Pensó y se pregunto.... ¿Que tipo de comida podría haber allí? Quedo aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para ratones. De inmediato fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos. Gritando, decía: “hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa”. La Gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo: Discúlpeme señor ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, pues no me perjudica en nada, realmente a mí no me incomoda.
El ratón desesperado fue hasta donde el cordero y le dice: Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa. El cordero lo mira y le contesta: Discúlpeme señor ratón pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por tu descanso eterno. Tranquilo que será recordado en mis oraciones. El ratón insistiendo se dirigió a la vaca, y la vaca le dijo: pero acaso estoy en peligro, pienso que no, así es que, ¿que me preocupa? Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granero.
Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero muy emocionada corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapo la cola de una serpiente venenosa. La serpiente pico a la infortunada mujer. El granjero confundido por el hecho la llevo al hospital. Regresaron a casa, pero la mujer continuaba con mucha fiebre.
Todo mundo sabe que para alimentar a alguien nada mejor que una sopa. El granjero agarro un cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal. La Gallina.
Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla, para alimentarlos el granjero mato su cordero. La mujer no mejoro y acabo muriendo. El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.
Por eso la próxima vez que escuche que alguien tiene un problema, y creerás que, como no es tuyo, no le prestas atención, piénsalo dos veces.
El que no vive para servir, no sirve para vivir.
El mundo no anda mal por la maldad de los malos, si no por la apatía de los buenos.”
María Isabel Castillejo
Héctor E Araque Suarez
(Octubre 27 del 2003)
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